El tequila es una bebida ancestral que se
produce desde el siglo XVI en la región de Tequila, México. La palabra
"Tequila" tiene origen náhuatl y hace referencia a un lugar de
trabajo o a la piedra obsidiana típica de la región. La bebida se descubrió
durante una tormenta eléctrica que provocó un incendio en un sembradío de
agaves, generando una miel dulce y aromática que se fermentaba y tenía efectos
relajantes y eufóricos al beberla. El tequila se produce a partir del
agave tequilana Weber variedad azul, siendo esta la única especie utilizada
para su elaboración. Tiene denominación de origen y solo puede producirse en
ciertas regiones de México, como Jalisco, Nayarit, Michoacán, Guanajuato y
Tamaulipas.
Existen dos categorías principales de
tequila: el Tequila, que contiene al menos un 51% de azúcares de agave y el
resto de azúcares de caña o jarabe de maíz, y el Tequila 100% puro de agave,
que está compuesto exclusivamente por azúcares de agave.
En cuanto a las variedades o clases de
tequila, se distinguen cinco: blanco o plata, joven u oro (mezcla de tequila
blanco con otro tipo), reposado (madurado en madera de 2 meses a 1 año), añejo
(madurado en madera de 1 a 3 años) y extra añejo (madurado en madera por al
menos 3 años).
La elección del tequila depende de las
preferencias personales de cada individuo, considerando la categoría y clase
que más se adecue a sus gustos.